DUO+
Un maquillaje generoso. Por Maria Teresa.
El recuerdo más divertido que tengo sucedió en mayo pasado. Ese día tenía una reunión importante pero me desperté un poco tarde. Desayuné deprisa y salí disparada al baño a maquillarme. Cuando llegué a la oficina saludé a mi jefe con un beso… ¡Dios! Enseguida me di cuenta de que le había dejado en la mejilla una mancha enorme de base de maquillaje. Mi jefe se limpió la cara con el dorso de la mano mientras me miraba furioso. ¡Qué bochorno! Por supuesto, los colegas que estaban sentados a mi lado se reían de lo lindo. Por la tarde, cuando regresé a casa, me di cuenta de que mi compañero había cambiado las bombillas del baño. Como la luz era más tenue, me apliqué el doble de crema en la cara. Ahora me da risa cuando pienso en esta anécdota, pero en aquel momento se me caía la cara de vergüenza…